Néstor, Natalia, Marcos, Martín, Mauricio, Samuel y Alan. Niños
indígenas qom y wichí que murieron en Argentina por desnutrición y
enfermedades evitables. Los funcionarios desligaron responsabilidades y
minimizaron la situación. La academia y los pueblos originarios habían
advertido: la falta de territorio conlleva a la pérdida de sus fuentes
de vida. La cosecha récord, la situación en Formosa, el modelo
agropecuario que avanza sobre tierras indígenas y dos meses de acampe en
el centro porteño.
Por Darío Aranda
Néstor
El 6 de enero falleció en Chaco el niño qom Néstor Femenía. Tenía 7 años, un cuerpo famélico, desnutrición y tuberculosis. Fue tapa de diarios, su muerte ocupó horarios centrales de televisión, pero la noticia se diluyó a los pocos días. Una de las principales diputadas del oficialismo, Diana Conti, argumentó una “cuestión cultural” responsabilizando a la comunidad que, según su apreciación, no quiere dejarse ayudar. El certificado de defunción del niño mintió sobre las causas de la tragedia: “Muerte por enfermedad”. El ex-jefe de Gabinete de la Nación y gobernador de Chaco (en uso de licencia), Jorge Capitanich, afirmó que se trataba de un “caso aislado”, denunció una “operación política” contra el Gobierno y aseguró que “Washington tiene más tasa de mortalidad infantil que la Argentina”.
Los casos “aislados” se repitieron. El 13 de enero falleció en Chaco Natalia Gómez, beba qom de tres meses de vida. El 20 de enero fue el turno de Marcos Solís, indígena wichí de la localidad de Morillo (Salta), de 1 año, por desnutrición severa. Martín Delgado, wichí de ocho meses, también murió por desnutrición, en Pichanal, Salta. El 6 de febrero murió otro niño wichí, Mauricio Lucas, por desnutrición en la salteña Santa Victoria Este. Tenía dos años y, al igual que su mamá, no tenía documentos. Samuel Jaimez, niño aborigen de tres años de Pozo El Bravo. Alan Villena, de 9 meses, murió en el hospital de Colonia Santa Rosa (Salta). Sólo algunos nombres de una larga lista.
El ministro de Salud de Salta, Oscar Villa Nougues, reconoció que se habían producido dos fallecimiento en agosto y septiembre de 2014. Silvana López, jefa de Atención Primaria de Salud del hospital de Tartagal (Salta), reconoció que tenía registro de “193 niños con bajo peso, 150 diagnosticados con desnutrición y nueve de ellos se encuentran en estado crítico”.